domingo, 25 de octubre de 2015

Ciclos Formativos LOE - LOGSE. Comparación





En esta ocasión reflexionaré sobre los cambios ejecutados entre la LOGSE y la LOE en relación a los Ciclos Formativos, ya que mi especialidad a cursar es FOL (Formación y Orientación Laboral).

La primera diferencia de la LOE respecto a la LOGSE es la duración de los ciclos formativos. En la LOGSE se consideraba que, en función de cada ciclo podría haber titulaciones desde 1000 hasta 2000 horas. Ahora, con la LOE se estiman necesarias 2000horas para todos ellos. En mi opinión, considero que ésta es una medida muy rotunda y que dependiendo de las enseñanzas deberían ajustarse las distribuciones de horas necesarias para impartir una u otra materia (No me gusta la idea de “rellenar” horas por “necesidad” de igualar enseñanzas).

Se ha incorporado (en algunos ciclos ya se impartía), la formación en lengua inglesa. Considero que esta medida puede ser muy útil si se le saca provecho. Me explico. En mi opinión, la enseñanza-aprendizaje de idiomas es muy enriquecedora para conocer otras culturas y puede ser necesario para desarrollar un empleo en un mundo tan globalizado como el actual. Como el saber no ocupa lugar, y la comunicación es básica en nuestros días, si que veo acertado impartir esta materia; siempre y cuando se haga de manera eficaz y se consiga transmitir a los estudiantes la importancia de estudiarla.

Incorporación de un nuevo módulo profesional: Empresa e Iniciativa Emprendedora (EIE). Desde mi punto de vista, existen multitud de módulos centrados en la enseñanza de conocimientos específicos, y no menos importantes, pero considero que éste, EIE, puede brindarnos una oportunidad para trabajar conceptos fundamentales para entender la cultura de nuestros días. Hay muchos jóvenes que quizás no estén motivados a largo plazo por desarrollar un trabajo determinado en un mismo lugar toda su vida, o simplemente porque tengan una serie de aspiraciones distintas (o quizás mucho más compartidas de lo que ellos mismos creen), que el resto de sus compañeros. Si se imparte la asignatura con ojos de “querer mirar” y no simplemente con “ ojos de ver”, quizás se pueden detectar talentos, que de no prestarles atención pasarían por el sistema educativo como pasa cualquier producto por una cadena de fabricación.

Se incrementa el número de horas dedicadas al módulo de FOL. (No puedo negar que me parezca una grandísima iniciativa, os recuerdo que, como comenté en la entrada de este blog, mi especialidad es FOL). Aun así, como soy partidaria de que las opiniones hay que justificarlas para que se consoliden aún más, diré que, desde mi punto de vista resulta absolutamente fundamental conocer todos los derechos y deberes que tenemos (o tendremos) como trabajadores y FOL es la asignatura donde se trabajan las herramientas para ello.  

Incorporación del uso de las TIC’s. Al igual que la enseñanza de los idiomas creo que puede ser una medida adecuada siempre y cuando se enfoquen hacia el verdadero aprendizaje. Considero que la tecnología es una herramienta muy positiva excepto si se hace uso excesivo de ella o se utiliza entre los estudiantes, únicamente para jugar o  divertirse, olvidándose del uso formativo.
Otra de las incorporaciones es la de tener que llevar a cabo un proyecto final para obtener la titulación. No debemos olvidar que cuando formamos a personas en ciclos formativos, estamos formando futuros profesionales que deberán desenvolverse en el mercado laboral individualmente. Considero que llevar a cabo un proyecto final puede ser muy enriquecedor para los alumnos, ya que implicará dedicar un esfuerzo a una actividad que supuestamente ellos mismos han elegido y hacia la que, si no tienen, deberían sentir cierta curiosidad y entusiasmo por aprender sobre ella.

¿Qué hay más efectivo para convencer de la importancia de un tema que creernos nosotros mismos lo que decimos sobre ello?  Yo, verdaderamente, creo en la formación profesional y tengo la certeza de poder formar profesionales a través de ella. ¿Y tú? ¿Qué opinas?


Paola Alemán 

Sistema educativos de España y Finlandia. Comparativa



Son innumerables las veces que he escuchado halagos sobre el sistema educativo finlandés, y más innumerables si cabe, las veces que he oído calificativos indeseables para el sistema educativo español. ¿A qué se debe esto? Realmente, ¿tenemos motivos para merecernos esas “etiquetas”?

Para apoyar mis argumentos me he informado previamente sobre los aspectos más relevantes de la educación finlandesa y hacer la comparativa partiendo de la base española.

Considero fundamental partir del fracaso escolar, muchísimo más agravado en España que en Finlandia. Mientras que en España muchos abandonan la E.S.O sin conseguir la titulación, otro muchos se conforman con terminarla y no continuar estudiando; frente a los finlandeses que se matriculan en universidades, según las estadísticas hasta en un 71% de los casos.

La figura del profesor marca un punto de partida en todo esto. Mientras que en Finlandia se exigen elevados niveles de conocimiento y calificaciones, en España la nota media no es elevada (de hecho, con un simple aprobado ha habido, y hay, multitud de estudiantes matriculados en titulaciones de magisterio). Esto, en mi opinión iría ligado a la motivación e implicación que sienten y manifiestan los profesionales. En Finlandia es básico para los profesores actualizarse y mejorar tanto en métodos como en estrategias educativas o conocimientos; mientras que en España hasta el día de hoy (y en muchos casos ni eso) no hemos “despertado” de la importancia del aprendizaje continuo y reciclaje de conocimientos (por ejemplo: en el caso de las reformas educativas del bilingüismo nos encontramos con multitud de docentes que ansían la llegada de su etapa de jubilación antes de tener que ponerse a trabajar el inglés para impartir sus materias). Menos mal que aún quedan profesores que no se acomodan a sus puestos de trabajo y buscan prosperar cada día, sino estaríamos cavando nuestra propia tumba educativa. 

Todo esto también considero que va ligado a los salarios de los docentes: un profesor finlandés cobra 3.400€ al mes de media, frente a los 1.500€ al mes de media que cobran los maestros españoles). 

Las calificaciones y pruebas académicas también es un dato a tener en cuenta en la incorporación del profesorado a sus puestos. Mientras que en Finlandia realizan toda una serie de exámenes y pruebas psicológicas antes de ejercer como docentes, en España se exige aprobar una oposición y tener una nota numérica superior a la del resto de los opositores.

El tipo de enseñanza también marca desigualdades. En Finlandia son casi nulas las escuelas privadas mientras que en España existen multitud de colegios privados y concertados.  

Por su parte el Estado tampoco favorece mucho con su intervención. El aporte presupuestario a los asuntos educativos es mucho más reducido que en el caso Finlandes, y los cambios legislativos entorno a la educación se llevan a cabo casi con cada cambio de gobierno que sufrimos los españoles. (Todos quieren imponer, a nadie le parece bien lo fijado en el modelo anterior y por eso destruyen lo construido para empezar de cero).


¿Estáis de acuerdo con mis conclusiones? ¿A alguien le quedan ganas de “ponerse a hacer” y dejar de “mirar qué se puede hacer”?


Paola Alemán  

Película "La educación prohibida"



Tras el visionado de la película “La educación prohibida” me propongo reflexionar y analizar un poco más sobre su tema central: la educación. 

En ella, se explica el origen de la educación para ver la evolución de cómo hemos llegado a la situación actual educativa

Para argumentar las ideas surgidas, utiliza la figura de multitud de personas relacionadas con el ámbito de la educación (profesores, especialistas…) que actúan como críticos de opinión. Plantea los errores cometidos y cómo podemos seguir aprendiendo de ellos para mejorar la educación.

Vemos, a través de la comparación con frases tales como “la educación de un niño era comparable con la manufactura de un producto y por lo tanto requería una serie de pasos ordenados…” como era la educación (y para muchos, tristemente sigue siendo), un proceso enfocado e influenciado por la economía.
Existen muchos, muchísimos tipos de escuelas, tantas como realidades sociales: escuelas marginales, escuelas depósito, para obreros, profesionales, escuelas de clase media, de ricos… que nuestra sociedad actual clasifica en dos grandes grupos: escuelas públicas y privadas (haciendo de nuevo un guiño a la economía).  La mayoría de estas escuelas intenta concentrar al mayor número de alumnos posibles pero muy pocas de ellas basan sus esfuerzos en lograr una excelencia para todos y cada uno de sus matriculados.
 
Hemos llegado a una situación tan capitalista (y desde mi punto de vista, tan pobre a la vez), que invertimos grandes cantidades económicas en métodos materiales. La mayoría de los colegios quieren tener un montón de libros, después netbooks, portátiles… y por si fuera poco ahora también pizarras digitales, para no quedarse “descolgados” de las exigencias de los jóvenes y de sus padres que buscan lo mejor para sus hijos. Y yo me pregunto, ¿qué es lo mejor para ellos? 

Todos los colegios, supuestamente, tienen un ideal de escuela común y comparten el objetivo que el sistema impone: medir las capacidades de los estudiantes. ¿Cómo? A través de calificaciones. Un número define la calidad de persona que eres y eso hace mella en los alumnos, tanto de manera individual (haciéndoles creer ser como su nota dice que son), y de manera grupal, (marcando la diferencia entre ellos y haciéndoles ver a otros quienes son los “alumnos débiles” y “fuertes”, originando luego abusos escolares entre iguales). ¿Y cuál es el resultado? Toda una serie de conflictos de “ganadores” y “perdedores”

Valores como la cooperación, la igualdad, la ayuda mutua… pasan a un segundo plano porque la estructura básica del sistema promueve lo contrario: la competencia, el materialismo, el individualismo por ser el mejor, el más rápido… incoherente, ¿verdad? 

Y esto nos hace plantearnos… realmente, ¿quién fracasa? ¿El sistema o el estudiante?
Sin duda es una película que nos hace reflexionar sobre algo que nos afecta a todos, algo tan básico y tan complejo a la vez como es la educación



Paola Alemán